En el curso de Práctica Veterinaria, tuvimos la increíble oportunidad de visitar la Finca Casa Blanca. Allí, la ingeniera agrónoma Carmen Felipe Morales nos guio en un recorrido fascinante, desvelando un sistema agrícola sostenible que va mucho más allá de la crianza de cuyes.
Nuestra visita comenzó con una introducción al Valle de Lurín, destacando la importancia de sus cuencas hidrográficas para el país y la necesidad urgente de difundir prácticas de reciclaje trófico para generar energía sostenible. La ingeniera Morales, con una pasión contagiosa, explicó cómo Casa Blanca aprovecha al máximo todos sus recursos.
El guano de los cuyes, por ejemplo, lejos de ser un desecho, se transforma en un abono orgánico de alta calidad a través de un proceso aeróbico natural. Este compost, junto con el rastrojo de los cultivos, nutre la tierra sin necesidad de agroquímicos. Pero la innovación de Casa Blanca no se limita a esto.
En 1994, la ingeniera Morales y su difunto esposo el ingeniero Ulises Moreno fueron pioneros en el país en la construcción de un biodigestor de modelo chino (10 m³). Este biodigestor, que produce biogás (metano, CH4), biogen y biosol –ricos en hormonas de crecimiento y floración, fue noticia en el diario La República en 2005, cuando el ingeniero Ulises Moreno bromeó diciendo que Cusco tenía el gas de Camisea y ellos tenían el gas de «Cuyisea», debido a la eficiencia energética del guano de cuyes (tres veces superior al del ganado vacuno).
La finca también cuenta con una planta de tratamiento de aguas residuales (30 m³), diseñada por el ingeniero agrónomo Lawrence Quipuzco. Utilizando una geomembrana, arena y plantas de papiro, se depura el agua de forma natural, eliminando patógenos. Un análisis realizado por la microbióloga Doris Zuñiga demostró que el agua tratada cumple con los requisitos para el riego, a diferencia del agua del pozo séptico. La ingeniera Morales recalcó la importancia de difundir estas tecnologías.
La visita continuó con la observación de los cuyes del programa nacional de Cuyes INIA asesorado por la Ingeniera Zootecnista Lilia Chauca, alimentados con forraje verde y afrecho, lo que, aunque retrasa su crecimiento, les confiere un sabor superior. Finalmente, pudimos ver cómo el biogás producido se utiliza para las necesidades energéticas de la finca (cocina y luz).
La experiencia en Casa Blanca fue enriquecedora e inspiradora. Es un ejemplo palpable de cómo la agricultura sostenible puede ser eficiente y rentable, y un llamado a la reflexión sobre la importancia de difundir estas prácticas innovadoras. ¡Te invito a visitar Casa Blanca y vivir esta experiencia única!






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